La doctrina del signo y su uso en la Inglaterra de Enrique VIII

Publicado el 23.03.2016 18:03 en Salud

 

monarquias europeas

A lo largo de la historia, las personas más privilegiadas han gozado de un mejor acceso a todas las cosas de la vida. Una de estas cosas es la salud o, en tiempo remotos, el acceso a curas de vanguardia. De hecho, los reyes y reinas de todas las épocas han tenido un acceso garantizado a la mejor cura de su tiempo. Sin embargo, todo es muy relativo cuando descubrimos el tipo de remedios y métodos que se usaban antes para curar ciertas patologías. Una de ellas, conocida como doctrina del signo, se basaba en la idea de que una planta servía para curar aquella parte del cuerpo con la cual tuviera semejanza. Veamos cómo funcionaba este concepto y como lo utilizó la monarquía inglesa de Enrique VIII y la Reina Vírgen Isabel I.

Comencemos con un ejemplo práctico. En la época de Enrique VIII se creía que el gengibre, por su similitud con el estómago, servía para combatir problemas drásticos. De igual forma, se creía que la celidonia menor con sus partículares bulbos inferiores ayudaba a curar los dolorosos síntomas que han acompañado a las hemorroides desde que el hombre camina el planeta.

Cuando Enrique VIII sufrió un accidente en una justa cayendo de su caballo, el monarca inglés permaneció sin sentido por un par de horas sobre todo en parte a que su caballo le cayó encima con todo su peso. Algunos dicen que fue a raíz de dicho incidente que Enrique VIII comenzó a comportarse en modo cruel y tirano. De hecho, algunas de las personas encargadas de su salud y quienes comulgaban con la doctrina del signo comenzaron a suministrarle nueces al soberano ya que creían que la similitud de dicho fruto con la forma del cerebro humano servía para curar dolores de cabeza y problemas cerebrales.

Con respecto a Isabel I, la doctrina del signo fue menos utilizada. Sin embargo, el serio problema dental de la soberana hizo que los adeptos a la doctrina del signo buscaran una planta parecida a los dientes con el fin de poder curar las caries. La respuestas fue la Hyoscyamous niger o planta loca llamada así por los efectos que producía. De hecho se trata de una planta que produce alucinaciones y que en esos tiempos se consideraba una planta de brujas.

Finalmente, si has visto algún retrato de Isabel I te habrás dado cuenta que la reina parece una geisha ya que su rostro es todo cubierto de maquillaje blanco. La razón de ello se debe a que la reina sufrió de una viruela en edad adulta que le dejó feas cicatrices. Considerando que la reina debía mantener su estampa de Reina Vírgen, casi inmaculada, he ahí el porque la reina cubrío las señales de su cara con maquillaje. Lógicamente, la doctrina del signo también le dio alivio a la reina a través del consumo de granadas las cuales evocan el parecido que dicho fruto tiene con la viruela que la afectó.

Considerando todo lo anterior, es indudable que la teoría del signo gozó de gran valor y aunque algunas cosas suenen absurdas el principio, de origen griego, todavía vive entre nosotros. Y tú, ¿piensas que haya algo de cierto en este teoría de reyes y reinas o se trata simplemente de un modo ignorante de tratar enfermedades?

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