El parque para celebrar el centenario de su autora

Publicado el 03.06.2017 15:06 en Weblogs

 

Mujer libre, rompedora, independiente y cosmopolita, dotada, según quienes la conocieron de una energía contagiosa, que amaba el cine y el teatro tanto como la literatura, que en todos esos campos se movió con soltura, que militó en el Partido Comunista del que posteriormente fue expulsada –algo así como un signo generacional– que se crió en la vieja Indochina y ese cruce de culturas marcó para siempre su vida y su obra.


‘El parque’ es, como ya se ha dicho, un largo diálogo lo que, desde el punto de vista técnico es una de las dificultades de la novela, dividida en tres capítulos, cada uno de los cuales comienza con la misma frase: «El niño vino tranquilamente desde el fondo del parque y se plantó delante de la muchacha.


De la muchacha apenas sabremos su edad, veinte años, y que a juicio de su interlocutor tiene unos bellos ojos. Del aspecto físico del protagonista menos aún. No hay nombres, no hay datos, el cielo está a ratos nublados, a ratos más luminoso, está a punto de llegar el verano. Solo son dos seres solitarios (solos como la mayoría de los personajes de Duras, aunque aquí la soledad parezca menos terrible) que hablan sin parar, pero que también podrían no hacerlo. Hablan porque sí, para distraerse, les resulta agradable, pero en su charla se deslizan las espinas en las que se engancha toda vida humana.

¿Es mejor tener un plan en la vida, no mirar alrededor, sacrificar cada momento presente para no distraer la espera de lo que habrá de venir, de lo que se desea? ¿Es preferible, por el contrario, aceptar las cosas como vienen, no preocuparse por el mañana, no tener ni siquiera en cuenta la posibilidad de un cambio? ¿Cuál de las dos posturas antagónicas que representan los dos personajes de la novela es mejor antídoto contra el dolor o el vértigo de toda existencia?
A veces no tener esperanza es la mejor manera de gestionar la esperanza, parece decirnos la escritora. Y la esperanza, como la soledad, es el tema central de esta obra felizmente recuperada.

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