Rousseff vetó polémico Código Forestal que reducía protección en Amazonía

Publicado el 04.07.2015 11:07 en Internet

 

A un mes de la cumbre Rio+20, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, vetó parcialmente el Código Forestal, que según los ecologistas amenazaba con provocar una ola de deforestación en la Amazonía, informó el viernes el abogado general del Estado, Luis Inacio Adams.

“La presidenta de la República decidió diversos vetos y modificaciones al proyecto de ley que trata el Código Forestal”, dijo Adams en rueda de prensa en el palacio presidencial, al dar cuenta de 12 artículos vetados y 31 modificaciones.

La ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, informó que el veto impide una amnistía a quienes deforestaron, obliga a los productores a recuperar el bosque destruido en el pasado y evita retrocesos en las áreas a ser protegidas de la Amazonía y otras grandes selvas, sabanas y bosques del país.

Estos eran los puntos más polémicos del Código que fue aprobado en el Congreso hace un mes, donde predomina un fuerte lobby agropecuario. La ley era fuertemente criticada por los ecologistas, que aseguraban dispararía la deforestación en el país.

El veto demuestra que Brasil “es un país que quiere proteger el medio ambiente y continuar produciendo alimentos”, afirmó Teixeira.

Una organización había presentado el jueves a la presidenta dos millones de firmas de personas de todo el mundo pidiendo un veto total y no parcial.

El texto vetado, que no fue dado a conocer, será publicado el lunes en el diario oficial, como una medida especial del Ejecutivo que entra en vigor inmediatamente, aunque tendrá que ser refrendada luego por el Congreso.

Ese Código obliga a mantener intacta un 80% de selva en propiedades rurales de la Amazonía y 35% en el Cerrado, que es la gran sabana brasileña.

No obstante, acepta una flexibilización de la protección para las pequeñas propiedades, con más dificultades para recuperar áreas de bosque destruidas o conseguir productividad, informó Teixeira. El 24% de las propiedades rurales del país son pequeñas, y esa flexibilización preocupaba a los ambientalistas.

El Código Forestal define qué parte de bosque tienen que preservar los productores dueños de tierras en la Amazonía y otros grandes ecosistemas.Su reforma enfrentaba dos caras de Brasil: la del gigante productor y exportador agropecuario cuyos cultivos ocupan el 27,7% del territorio, y la de la potencia ambiental con 60% de bosques, que consiguió reducir la deforestación amazónica de 27.000 km2 en 2004 a poco más de 6.000 km2 en 2011. Tras el veto presidencial, “no será el código de los ambientalistas ni de los ruralistas, es el código de los que tienen sentido común”, afirmó el ministro de Agricultura, Jorge Alberto Mendes Ribeiro, quien aseguró que Brasil seguirá siendo “uno de los países que más produce y exporta alimentos del mundo”.

A la espera de conocer el texto real el lunes, las primeras reacciones de ambientalistas fueron de cuestionamiento.

“El veto parcial contraría los llamados de la mayoría de la sociedad” que pedía que Rousseff vetara la ley en su totalidad, denunció la ONG ambientalista WWF, que acusó a Brasil de supeditar el medio ambiente al resto de los intereses.

“Recibimos con preocupación el anuncio del veto parcial, porque nos parece que una parte de los puntos más peligrosos fueron mantenidos, como la flexibilización para pequeños productores, y además, el veto tendrá que pasar por un Congreso que tiene mayoría de la bancada agropecuaria”, reaccionó el responsable del Instituto Socio Ambiental (ISA), Raul do Vale.

La importancia de esta ley radica en que de los 5,3 millones de km2 de selvas y bosques que tiene el país, sólo 1,7 millones están bajo protección pública, y el resto en tierras privadas de productores rurales o sin propiedad definida.

El veto presidencial tiene lugar en momentos en que Brasil pretende presentarse como el ejemplo del desarrollo sustentable en la cumbre de la ONU Rio+20, que del 20 al 22 de junio reunirá en Rio de Janeiro a más de 100 líderes mundiales en busca de soluciones para el planeta.

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